Tony Raichler (Likud): “el público siente que los medios no logran ser objetivos con todo lo que pasa con Netanyahu”

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Tony Raichler, nacido en Caracas hace 27 años, llegó solo a Israel cuando apenas tenía 16. Tras estudiar bachillerato y enrolarse en la prestigiosa unidad “Golani” de las FDI, apostó por la diplomacia pública. Lleva años dando conferencias patrocinado por la Agencia Judía (Sojnut), y además estudia Gobierno, Diplomacia y Estrategia en la IDC de Herzliya. Como militante del Likud, ejerció como representante del partido en Latinoamérica, donde mantuvo encuentros con embajadores, políticos y ministros de varios gobiernos en su búsqueda de “caminos para poder ayudar al país”.

Ante la proximidad de las elecciones generales de setiembre, que supondrán una segunda vuelta tras la incapacidad de Netanyahu de lograr una mayoría tras la victoria de abril, Raichler repasó con Aurora asuntos centrales de la actualidad israelí.

 

¿Por qué decidió militar en el Likud?

Entré tras mi servicio en el ejército, como parte de una primera acción. Pretendía expresar mis pensamientos económicos, de estado, o de seguridad, y elegí el Likud por el trauma de Venezuela, donde el socialismo y la izquierda trata de enseñarte un modelo totalmente fracasado sobre cómo manejar una economía. También por la seguridad de Israel: los partidos de derecha son más conservadores, y creen más en una paz que provenga de la influencia del poder de Israel, y no de una debilidad.

Recientemente, ejerció como representante del partido para Latinoamérica.

Estuve ocho meses siendo el director para Latinoamérica de la delegación exterior del partido. Pude verme con embajadores, participar en eventos diplomáticos y establecer conexiones con partidos hermanos en el continente. Sirvió para crear una amistad fuerte entre el Likud y los distintos países, como parte de las mismas relaciones que ya tiene el estado. Era una relación no formal pero cálida, para poder tener un acercamiento entre los parlamentarios y ministros con diferentes estados.

Entre esos contactos, ¿tuvo opción de comunicarse con representantes de la oposición en Venezuela?

En este tiempo me he centrado en ser activista venezolano en Israel, entrevistarme en televisiones de habla hispana e israelíes para defender la democracia en Venezuela, y para desenmascarar la narco dictadura que tiene Nicolás Maduro. Si he tenido contactos con varias piezas clave de la oposición venezolana, para reconstruir y poder sembrar lo que serían las futuras relaciones diplomáticas entre ambos países, y eso se ha hecho mediante la cancillería israelí, contactos de la embajada de Venezuela en EE.UU., y se ha tratado de ayudar en lo posible. También fui parte de la acción que hizo el primer ministro Netanyahu de reconocer a Guaidó como presidente.

Centrándonos en Israel, Netanyahu ganó las elecciones del pasado abril, pero fue incapaz de sumar los apoyos necesarios para armar la coalición de gobierno. Los analistas coinciden en que el tablero político apenas variará. ¿Confía en que el premier logrará los apoyos en esta segunda ronda electoral?

El mapa político no ha cambiado mucho, creo que los que votaron a Bibi lo volverán a hacer, e igual pasa con Gantz o Liberman. La diferencia es que Ayelet Shaked y Naftali Bennet se unieron con los partidos de derecha religiosa, y si logran suficientes escaños en el parlamento, Netanyahu no necesitará contar con Liberman. Hemos visto en las encuestas recientes que con la unión que formaron todos los partidos de derecha, más el apoyo de los ultraortodoxos, Netanyahu llegaría a los apoyos suficientes sin necesitar a Liberman.

¿Porque tanta reticencia hacia Liberman, si en el pasado mostró posiciones incluso más duras que las del propio Likud en materia de seguridad?

Porque en el último año ha causado mucho daño: primero renunciando al cargo de ministro de defensa, y segundo al no permitir formar gobierno en abril. Lo lleva haciendo años, ya ha renunciado 8 o 9 meses para poder reinventarse políticamente y decir que él tiene una línea fuerte.

No tiene ningún proyecto para el país. Lo rechazo por la mentira que inventó a sus votantes, cuando dijo que él iba a recomendar a Netanyahu como primer ministro. Lo dijo en campaña, y al final como vio que no iba a mejorar su condición en el gobierno, decidió no entrar. Y así llevamos casi un año sin gobierno.

A priori, se presentan tres posibles escenarios: la consolidación de un nuevo ejecutivo de derecha liderado por Netanyahu; una victoria del Kajol Laván de Benny Gantz junto a otros partidos de centroizquierda; o la hipótesis de un gobierno de “unidad nacional” entre los dos grandes competidores. Destacados miembros del partido de Gantz no descartan esta opción de coalición con el Likud, pero exigiendo la renuncia de Netanyahu. ¿Esta última opción sería factible?

El Likud es democrático, y escogió a Bibi como su líder. No hay otra opción de un gobierno conjunto sin él. Netanyahu no pudo formar gobierno por 4 escaños que perdieron Bennet y Shaked (del partido Nueva Derecha, que no pasó el porcentaje mínimo de voto). Ahora estarán dentro.

Lo del gobierno de “unidad nacional” es el plan de Liberman para poder tener protagonismo en las próximas elecciones. No creo que haya un gobierno de unidad con tres primeros ministros, parece un chiste: Gantz, Lapid, Netanyahu…

A pesar de que la fiscalía general del estado aprobó las recomendaciones para imputar a Netanyahu en tres casos separados por supuesta corrupción, la fidelidad de su electorado es incuestionable: en abril logró cinco escaños más que en las elecciones de 2015 (de 30 a 35). ¿Cómo explicaría este fenómeno?

Primero, cabe aclarar que no ha sido ni procesado, hay que poner las cosas en orden. La ley israelí dice que hasta que no hay juicio final donde salga culpable, es inocente. Y en las democracias eres inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

El público siente que los medios no logran ser objetivos con todo lo que pasa con Netanyahu. Se ve en muchos canales, donde en lugar de informar de lo que pasa en el país, solo sale el caso de Bibi. Y siempre salen difamando. La gente no es tonta, siente que muchos medios los tienen engañados, y al sentir eso ellos toman acción de votar a Bibi como castigo. Cuando salga la verdad a la luz, las cosas cambiaran, para bien o para mal. Si es culpable, deberá pagar. Si sale inocente, el público castigará mucho a la prensa israelí por querer sacarlo del poder.

Desde que Ehud Barak perdiera el poder en 2001, el centroizquierda israelí ha estado navegando a la deriva. ¿Cree que es posible el resurgimiento de una alternativa política sólida al Likud de Netanyahu?

La izquierda falla en la forma en cómo quieren liderar el país. En lo económico, no tiene un plan que pueda sustentar la economía israelí que se ha desarrollado. En seguridad, la mayoría están dispuestos a entregar tierras por paz, y ya nos dimos cuenta del resultado de esto. Muchos no tienen liderazgo fuerte ni lealtad hacia ningún líder. Sino vean el Avodá (laborismo) que creó Ben Gurion: se está destruyendo por la falta de liderazgo y de respeto por los líderes.

Veremos qué pasa con Gantz o Lapid, que tienen cierto protagonismo… Igualmente, yo creo que al final se va a disolver, ya que dentro de Kajol Laván hay muchos miembros que no comparten la misma visión política ni económica. Fue creado solo para derrocar a Bibi, no tienen un plan para el país. No tienen alternativa a la persona que ha llevado a Israel a la cima a nivel internacional, en economía, e incluso en seguridad a pesar de todo los problemas.

Respecto a la cuestión de seguridad, no opinan lo mismo muchos residentes del sur, en comunidades y ciudades cercanas a Gaza, que cada poco tiempo ven como la olla a presión vuelve a estallar y viven bajo el fuego de los misiles. Incluso votantes de derecha se mostraban muy indignados ante “el abandono” que sentían por parte del gobierno de Netanyahu.

Netanyahu ha tratado en lo posible detener una escalada en la Franja de Gaza, aunque creo que es un termómetro que al final va a explotar. Es muy fácil decir que Netanyahu es débil, que Netanyahu no hace nada por la seguridad del sur… pero ha salvado bastantes vidas de soldados al no decidir entrar en la franja. El precio de una guerra, donde se te mueren soldados y familias son destruidas, pesa mucho más que si te queman el ganado, con todo el respeto. Si lo ponemos en un ámbito de seguridad, si creo que una guerra con Hamás es cuestión de tiempo, porque la situación es insostenible. Creo que la gente del sur si se merecen como todos los ciudadanos de Israel la misma seguridad.

 

Entrevista publicada en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/tony-raichler-likud-el-publico-siente-que-los-medios-no-logran-ser-objetivos-con-todo-lo-que-pasa-con-netanyahu

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“Hummus and Tech”: acercando la alta tecnología a los recién llegados a Israel

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Kevin Hannah y Magali Bursztyn decidieron combinar el hummus y la tecnología, dos elementos muy populares en la psicología colectiva de Israel, y crearon el podcast de radio digital “Hummus and Tech”, un programa nacido para contar la vibrante escena del hitech en el estado judío, con el foco puesto a los nuevos inmigrantes (olim) que llegan al país.

Oriundos de Argentina, Magali llegó a Tel Aviv hace ya ocho años, mientras que Kevin es un recién llegado: se mudó hace apenas dos años. La joven, con más recorrido en el lugar, ha vivido el boom del sector de la alta tecnología. En el pasado formó parte del equipo de Wix, un gigante de la programación de páginas web, y actualmente trabaja para Google –sobra la descripción- y Waze, la famosa aplicación de circulación por carreteras inventada en Israel. Su compañero es product manager en Gesti, una empresa local con oficinas en todo el mundo.

Kevin Hannan y Magali Burstyn durante la entrevista con Aurora. / Foto: Ofer Laszewicki

“Hummus and Tech” es un podcast para olim que les interesa la tecnología, para gente que todavía no hizo aliyá y le interesa o tiene la idea de venir, o que acaba de terminar Taglit o Masa (estadías), y tiene interés en Israel, la tecnología, y sobre cómo se vive acá”, explica Kevin. Según afirma, la mentalidad argentina tiene “mucho en común con los israelíes. Yo siento que somos muy similares en ir y tener que golpear las puertas para que las cosas pasen, ir y pedir”.

El programa se graba en el campus Google for Startup, que es un espacio que ofrece Google en Tel Aviv de manera gratis a diferentes tipos de emprendimientos. Gracias a ello, cuentan con equipos tecnológicos de última generación, así como un espacio agradable, donde hay un constante vaivén de jóvenes que van y vienen con nuevas ideas de negocio.

Kevin y Magali tan solo se conocían a través de otros amigos, y coincidieron en un vuelo rumbo a Buenos Aires. Dado que el trayecto es extenso y da opción a largas conversas, uno de los temas que surgieron era las ganas mutuas que tenían de empezar un proyecto. “Se habló mucho de esto de olim en tecnología, de que cuando llegas sin el idioma, sin los contactos, a veces es complicado, y que hay un mundo gigante de tecnología acá para trabajar, pero es muy difícil meterse”, afirma Magali.

Magali Burstyn durante la grabación de un programa. / Foto: Ofer Laszewicki

A diferencia de los recién llegados de países anglosajones, con altos índices de integración en el sector tecnológico ya que la mayoría de empresas apuestan por el inglés nativo para su expansión internacional, se dieron cuenta que hay pocos latinos en esta área. “De pronto nosotros encontramos una posición donde teníamos un montón de conocimientos, y pudimos entrar a este ambiente. Empezamos a hablar de cómo podíamos ayudar a los demás a encontrarse acá”, continua la joven.

Kevin Hannan preparando el programa. / Foto: Ofer Laszewicki

Su sensación es que los miedos, la falta de inglés y la escasa información relegan a muchos nuevos llegados de habla hispana a quedarse en trabajos más convencionales. Por ello, desde “Hummus and Tech” intentan aportar otro ángulo: “yo creo que tratamos de tener una mirada muy amplia, cada uno de los invitados tienen puestos diferentes en las empresas, así logramos tener información muy variada”, dice Kevin. Y prosigue: “y se habla de un montón de situaciones diferentes por las cuales la gente pasa a la hora de conseguir un trabajo, mantenerlo, como comunicarse con recursos humanos… Y también de cómo es la vida acá”.

Mientras preparan su programa semanal, ambos reconocen que este espacio es un proyecto paralelo a su carrera profesional, un lugar donde dejar fluir ideas sin presiones. “Yo soy una persona a la que me gusta tener proyectos paralelos, son la forma para mí de aprender un montón y lograr nuevas habilidades, conocimientos o conocer nuevas personas. Así que para mí Hummus and Tech es muy lindo, hay quienes dicen que les hicimos el proceso de aliyá más fácil”, asegura Kevin.

Magali concluye afirmando que “la comunidad de olim de todo el mundo siempre se beneficia mucho cuando vienen más olim, son algo muy positivo para el país, traen una impronta cultural distinta que la de acá y enriquece mucho todos los aspectos del país”.

 

Reportaje publicado en “Aurora Israel”:
http://aurora-israel.co.il/hummus-and-tech-acercando-la-alta-tecnologia-a-los-recien-llegados-a-israel/

Israel derriba 72 viviendas palestinas en un barrio de Jerusalén Este

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El Gobierno alega que las viviendas estaban muy cerca de la valla de separación y se construyeron sin permiso. Mahmud Abas habla de «grave escalada» israelí

Ofer Laszewicki . Tel Aviv.

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Era la crónica de una demolición anunciada. Durante las oscuras horas de la madrugada del lunes, centenares de efectivos del ejército israelí y de la guardia fronteriza, junto a ingenieros y maquinaria pesada, irrumpieron en el barrio de Sur Baher de Jerusalén Este y derrumbaron una decena de edificios –unas 72 viviendas-, en un terreno pegado a la barrera de separación que separa Israel de Cisjordania.

Los centenares de residentes palestinos, con visible pena y rabia en sus rostros, vieron como los hogares donde residían hacía décadas se derrumbaron en cuestión de minutos. Si bien las demoliciones en la parte oriental de la ciudad son habituales, ya que predomina una flagrante ausencia de planificación urbana y difícilmente se otorgan permisos de construcción, lo ocurrido ayer marcó un precedente: las estructuras derribadas por las fuerzas israelíes se encontraban bajo jurisdicción de la Área A de Cisjordania, que tras la firma de los Acuerdos de paz de Oslo(1993) quedó bajo pleno control de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Tras la construcción de la barrera de separación que Israel construyó durante la Segunda Intifada, parte de Sur Baher, así como otras aldeas palestinas, quedaron “atrapadas” del lado israelí: viven en un limbo, ya que supuestamente yacen bajo control de la ANP, pero las autoridades palestinas no pueden acceder a estas áreas.

Israel alega que las construcciones se levantaron sin permiso, y que la orden de demolición se llevó a cabo por la proximidad del enclave a la barrera de separación. “Las construcciones suponen una amenaza para la seguridad y pueden dar cobijo a terroristas suicidas que se esconden entre población civil”, comentó el ministro de seguridad pública Gilad Erdan. Y añadió: “la corte añadió que quienes construyeron las casas en el área de la barrera, conocían la prohibición”.

La última esperanza de los residentes palestinos desahuciados, muchos de los cuales invirtieron los ahorros de toda su vida y no tienen donde hospedarse, se desvaneció cuando el tribunal supremo israelí rechazó la petición para cancelar la orden militar que prohíbe la construcción en la zona.Organizaciones humanitarias y activistas aseguran que las alegaciones sobre la seguridad sirven como pretexto para expulsar a los residentes palestinos de Jerusalén.

La oficina del presidente palestino Mahmoud Abbas declaró que “la responsabilidad de esta grave escalada es de Israel”. Y fue más allá: “esto forma parte del acuerdo del siglo que pretende poner fin a la cuestión palestina”, en alusión a la propuesta de paz de la administración Trump, cuyo contenido político todavía no ha sido revelado y por ahora solo ofrece impulsar la maltrecha economía palestina.

Walid Asaf, ministro palestino encargado de monitorear los asentamientos judíos, dijo desde el lugar del derribo que “esta operación pretende cortar Jerusalén de Belén”, refiriéndose a los obstáculos físicos (barrera de separación y asentamientos) y las restricciones de movimiento que dificultan la comunicación entre los enclaves palestinos de Jerusalén Este y Cisjordania.

A pesar de que los edificios contaban con permisos de obra emitidos por el ministerio de planificación de la ANP hace 10 años, en 2012 las autoridades israelíes ordenaron la congelación de las obras, alegando la proximidad a la barrera. A finales de junio, los residentes recibieron un ultimátum de 30 días, avisándoles de que el derribo era irreversible. Ahora, los residentes del este de la ciudad temen que otros 100 edificios podrían correr la misma suerte.

Crónica publciada en “La Razón”:
https://www.larazon.es/internacional/israel-derriba-72-viviendas-palestinas-en-un-barrio-de-jerusalen-este-HE24318816

Los maestros españoles que aprenden en Yad Vashem cómo educar sobre la Shoá

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Desde el año 2007, el Centro Sefarad-Israel de Madrid (España), en cooperación con el museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén, promueve anualmente cursos para formar profesores españoles en la enseñanza del Holocausto.

Por Ofer Laszewicki Rubin

Desde el año 2007, el Centro Sefarad-Israel de Madrid (España), en cooperación con el museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén, promueve anualmente cursos para formar profesores españoles en la enseñanza del Holocausto. El objetivo del programa no es solo promover la educación sobre la Shoá, sino personalizar la barbarie que acabó la vida de seis millones de judíos y lograr adaptar la explicación para jóvenes de diferentes edades.

Del 7 al 16 de julio, más de veinte maestros llegados de España se han empapado de contenidos de texto, fotografías y materiales audiovisuales sobre el acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia del pueblo judío. Tras finalizar el seminario –por el que ya han pasado más de 500 maestro y ha servido como impulso de centenares de proyectos educativos-, Aurora se encontró en Jerusalén con los profesores Julio Albalad, Francisco Reboredo, y Elisabeth Sanz para hablar en profundidad sobre la experiencia que vivieron.

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De derecha a izquierda: Julio Albalad, Elisabeth Sanz y Francisco Reboredo. / Foto: Ofer Laszewicki

Elisabeth, maestra de historia en Barcelona y poeta, cuenta que “cada vez voy a buscar más el tema de los valores en mis clases”. Se le presentó la oportunidad de venir con una beca a Israel, y pensó que le daría experiencia: “era coherente con mi curso, y quería ir más allá. Además, tengo un marido que trabaja en innovación y tecnología. Tiene colegas de Israel, y siempre decía que son unos cracs. A parte, obviamente, la parte política, literaria, me interesaba. Vine buscando valores, y a pesar de todas las contradicciones que existen, los he encontrado”, asegura.

DESCONOCIMIENTO Y PREJUICIOS

Durante la conversación, que se desarrolla en formato coloquio, salen a relucir varios asuntos. Preguntamos sobre cual es el grado de familiarización con el Holocausto y los judíos en las aulas españolas. Julio, profesor de geografía e historia en Guadalajara, afirma que “el desconocimiento del judaísmo es total. No saben que es un judío, los alumnos hasta los 18 no han visto un judío en la vida”. Como apunte, este periodista ha visualizado libros de textos escolares españoles de la década de los sesenta –en los finales de la dictadura franquista-, en los que se ilustraba a los judíos como seres con cuernos y cola de diablo.

“Desconocen la cultura y la religión. Todos los conocimientos que pueden tener sobre Israel están basados en estereotipos y prejuicios marcados”, prosigue Julio. Se repiten sin fundamento clásicos como “le están haciendo lo mismo que les hicieron a ellos” (en referencia al conflicto con los palestinos), o “es un invento colonial que impusieron los americanos” (en referencia al establecimiento del estado de Israel). En opinión de Julio, se resume en que “es cosa de ideología, ya que dichos conceptos vienen inherentes en el pack del progresismo actual, la idea preconcebida de que Israel es fruto de la huella imperialista de EE.UU”.

Francisco, profesor de literatura asturiano, llegó a Jerusalén con la mente en blanco: “vine a informarme de primera mano, a comprender, porque hay muchas ideas preconcebidas que no son ciertas. Vine a buscar respuestas sobre cómo enfocar el tema de la Shoá en una clase de literatura”.

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Maestros españoles visualizando fotos en el museo Yad Vashem. / Foto: Centro Sefarad-Israel

Han sido días en que los maestros han sido expuestos a muchísimo material y han experimentado emociones duras. “Las herramientas son muy útiles, lo único que ha sido mucha la información, muchos conceptos nuevos que necesitas digerirlos. Tiene que haber un tiempo para procesar y ver como los utilizaré”, remarca el profesor de literatura.

Elisabeth alertó sobre un fenómeno que cada vez se debate más: la robotización de la sociedad. Ante este diagnóstico, la maestra barcelonesa pretende “incidir en la humanidad, los valores y la emocionalidad. La capacidad de conciencia crítica y la creatividad”. Dice que en la educación secundaria “aprietan demasiado con contenidos”, y parece que “no hay tiempo para debatir, cuestionar y reflexionar. Parece que la educación esté montada para no dejar pensar”.

PERSONALIZAR A LAS VÍCTIMAS

Por ello, explica que “lo abordaré desde el elemento personalizador, desde la empatía y el caso concreto. Hay la víctima y el perpetrador, pero también personas que ayudaron y tuvieron claro que, pasará lo que pasará, actuaron de una manera. Yo me centraré en eso, para impactarles por ahí”.

Julio, quien ya había estudiado mucho la cuestión judía y la Shoá, dice que el reto ahora es adaptarlo a sus alumnos de 16 años. “Hemos tratado el sentimiento de culpa, teorías de la individualidad, y ahora hay que adaptarlo a los jóvenes. Yo había tratado el Holocausto y pensaba que lo hacía bien, pero nos han remarcado la importancia de no tratar ciertos temas según la edad”, aclara.

Los participantes durante una de las ponencias en Yad Vashem. / Foto: Centro Sefarad-Israel

Pone el ejemplo de su hijo de 4 años, a quien le traerá desde Jerusalén un relato infantil en que un padre prepara a su hijo de 3 años un cuento de dibujos. Cuando el padre es asesinado, su amigo íntimo adopta al pequeño, guarda el cuento, y se lo regala al niño cuando cumple 18. “No conviene mostrar las pilas de cadáveres o los buldóceres arrastrando muertos. No conviene traumatizar al alumno. Nos han detallado como abordar la cuestión en primaria, secundaria y en bachillerato. Eso me ha encantado”, explica.

“Hay que centrarlos en el antes, no podemos entender cómo se asesinaron a 6 millones de personas sin entender cuál es el camino para llegar a eso. Los muertos tenían una vida anterior muy importante: nos contaron sobre cómo era la vida judía en Polonia antes de la II GM, con diferentes partidos y movimientos judíos sionistas, religiosos, de derecha o izquierda”, continua Julio. Y apunta una de las principales carencias en la transmisión educativa de la barbarie nazi: “tenemos la sensación de que mataron a 6 millones de judíos, pero no hay nada de individualidad”.

Mientras Elisabeth apunta la necesidad de “empatizar, en lugar de traumatizar”, Julio remarca que se centrará en la figura del superviviente: ¿qué pasó con el superviviente? ¿Qué sentimientos tenía? ¿Que encontró, familia, amigos?”. Y sobre todo, en el papel de “los justos”: “la esperanza que transmiten los que arriesgaron sus vidas para salvar las de otros. Nos contaron la anécdota de un “justo”, que tras recibir la visita de una persona que salvó, aparecieron 60 más detrás suyo: su mujer, los cinco hijos, nietos… Es una visión muy positiva y práctica”.

Francisco señala que en las aulas se oyen comentarios xenófobos o racistas basados en la ignorancia. “Tenemos la oportunidad de ir desmitificando todo eso. Hay muchos prejuicios, y no sé hasta qué punto a la juventud de hoy le interesa esto”, dice, tras aclarar que no solo entre el alumnado, sino que también entre los profesores, existe una gran ignorancia generalizada.  En su opinión, se debe a que “es algo que no te afecta directamente. En el museo veíamos que ocurrió, pero nunca decides hurgar, porque no te afecta en tu vida cotidiana, ya que tienes otras prioridades”.

LA “AUSENCIA” JUDÍA EN ESPAÑA

En este sentido, Julio recuerda que en Francia o Italia, países que si participaron directamente en la II Guerra Mundial, tienen la Shoá más presente. “Pero en España, al estar al margen, y que no hubo judíos desde la expulsión de 1492, la situación es distinta”. En su caso, tras leer el libro “Oh Jerusalén”, se le “cayó un muro mental que tenía basado en el desconocimiento”.

Para Elisabeth, su acercamiento fue casual: ocurrió cuando decidió agarrar un libro de la estantería de su casa. “Agarré uno que era del Holocausto, y había fotos. Y ya está. Estaba sola, me quedé flipando de lo que vi, no me lo creía, era real”, cuenta emocionada.

La maestra de Barcelona dice que empezará a aplicar lo aprendido en Yad Vashem con sus hijos: “he cogido libros acordes a la edad que doy clases, pero también dos para mis hijos, que me han visto profundamente conmovida. Con mis alumnos igual. Nos han enseñado imágenes de caricaturas, y pensé que era buenísimo, pero luego hay que tener cuidado para no frivolizar. Mi esfuerzo es, sobre todo con los adultos, no frivolizar”. Añade que intentará “cruzar asignaturas (no solo historia, también otras como artes plásticas) para que lo que transmite se haga realidad, que sea vida”.

Francisco se centrará en el aspecto literario: “buscar puntos de conexión entre la Shoá y la literatura. Si tienes las ideas claras, los alumnos suelen empaparse de todo lo que les digas, la cuestión es presentarlo bien”.

Julio incide en que es un tema que les interesa a priori “porque la II Guerra Mundial aparece en videojuegos de disparos como Call of Duty, por ello es fácil acceder al tema. Con ello, no solo trabajamos el proceso histórico, sino también el fenómeno del antisemitismo. En el seminario hemos tratado cuestiones como la noticia del cantante Matisyahu, expulsado inicialmente del festival Rototom de Benicásim por ser judío, y trataré de adaptar estos temas a las clases”.

Además, Julio añade que en el seminario profundizaron en cómo se materializó el antisemitismo en los tiempos de la “Kirstallnacht” (la noche de los cristales rotos), y las fronteras en el debate presente sobre si antisionismo supone antisemitismo.

Por último, los tres profesores inciden en la importancia de tratar esta cuestión en Jerusalén. “Ver cuán viva es calle, dinámica y alegre, y no como te lo pintan…este curso podría hacerse perfectamente en España con los mismos ponentes, pero sacarte de tu zona de confort y venir aquí, empaparte de la gente, tomar una cerveza y ver que ocurre en las calles es lo mejor”, destaca Francisco. Elisabeth subraya la faceta musical: “en casa todos tocamos instrumentos, y en una hora de paseo en Jerusalén, me harté de grabar vídeos de gente tocando música en directo”.

Reportaje publicado en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/los-maestros-espanoles-que-aprenden-en-yad-vashem-como-educar-sobre-la-shoa

“Cannabis-Israel” expone los desarrollos del mercado creciente de la marihuana medicinal

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El pasado 9 de julio, se celebró el congreso “Cannabis-Israel”, donde se certificó que Israel es un referente en el desarrollo de tecnologías para el crecimiento de plantaciones de marihuana medicinal.

Por Ofer Laszewicki Rubin

Con la apertura del mercado medicinal del cannabis, cambios en la regulación a nivel mundial y el reconocimiento internacional de Israel como un referente en el desarrollo de tecnologías para el crecimiento de plantaciones, el desarrollo de este sector está dando mucho que hablar en Israel.

El pasado 9 de julio, se celebró el congreso “Cannabis-Israel”, organizado en cooperación entre las agrupaciones nacionales de kibbutzim y moshavim (comunidades agrícolas).

El acceso a los primeros permisos del ministerio de salud y los cambios en la regulación están impulsando el establecimiento de conexiones entre cultivadores de kibutzim y moshavim con empresas israelíes e internacionales.

En el último año, varias de las empresas que presentaron sus productos en el congreso fueron tendencia en la bolsa de valores de Tel Aviv. Figuras públicas y personalidades políticas como Ehud Barak, Ehud Olmert o el ex jefe del Shin Bet Yaakov Peri ya han invertido en una industria, en que muchas comunidades agrícolas han visto una oportunidad para reinventarse tras periodos de recesión en la producción y venta de fruta y verdura convencional.

Osher Ben Ami, director comercial de la compañía Compactus, explicó a Aurora que “el cannabis es uno de los campos en lo que Israel quiere destacar, ya que dispone de buen clima, conocimiento y la alta tecnología”.

La empresa se dedica a desarrollar pasillos móviles para optimizar el espacio en las plantaciones: “en cualquier campo agrícola, tienes la línea de crecimiento y la línea de paso. Nosotros podemos eliminar la necesidad de estos pasajes, creando la línea de paso donde nos convenga”, cuenta Ben Ami, mientras con una rueda hace girar los pasillos móviles.

Además de charlas de expertos del sector, las compañías presentes en el congreso expusieron las últimas novedades en sistemas de iluminación para invernaderos de cultivo interior, tierras y abonos o derivados del THC y CBD –propiedades del cannabis- con las que se producen medicamentos.

Rutti Shafir, de la empresa Control Union, contó que representa a “una compañía de certificación internacional en el gremio del cannabis en todo el mundo. Trabajamos en Israel junto al ministerio de salud, y damos permiso para invernaderos donde se planta marihuana medicinal.

Para Shaffir, lo más destacable es que “el cannabis pasó una medicalización en Israel, pasó de una medicina alternativa a una medicina ordinaria”.

PROTESTAS POR LA REGULACIÓN ACTUAL

A las puertas del evento, un grupo de una veintena de manifestantes protestó ruidosamente e interpeló a los participantes que accedían. La concentración protestaba las fallas de la regulación actual para obtener cannabis medicinal, que actualmente solo puede obtenerse legalmente con una prescripción médica, que conlleva arduos procesos burocráticos.

Protesta frente al congreso “Cannabis-Israel” por las carencias en la legislación. / Foto: Eliav Sade

Los que disponen de dicha prescripción se quejaron de que en los últimos meses ha habido un descenso drástico en los suministros. Sharit Cohen, que protestaba en su silla de ruedas –sufre de la enfermedad crónica del CRPA-, exclamó que “no podemos estar sin medicamento, y estamos sin. Nos dicen que tomará otro medio año procesar la reforma. ¿Cómo se puede estar medio año con dolores? Con inflamaciones, así no se puede vivir, cada día pierdo otra parte de mi cuerpo, es insoportable”

Cohen destacó que “la única cosa que nos ayuda a vivir un poco es la marihuana. El año pasado también sufrí de cáncer, y el cannabis es lo único que me mantiene en vida, me ayuda y me salva. Está claro que hace falta una reforma, pero no se puede por el camino, mientras se construye el edificio, dejar a la gente vivir en la calle”.

Además del auge en la producción de cannabis medicinal, en Israel existe un elevado porcentaje de población que consume marihuana con fines recreativos. El año pasado, una nueva ley despenalizó el consumo y tenencia de cantidades mínimas, pero todavía se considera ilegal.

Reportaje publicado en “Aurora Israel:
http://www.aurora-israel.co.il/cannabis-israel-expone-los-desarrollos-del-mercado-creciente-de-la-marihuana-medicinal

Sharona, la israelí nacida en Teherán que “conecta” a iraníes con el estado judío

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Sharona, nacida en Teherán, inmigró a Israel con apenas 13 años. Ahora es la responsable de acercar a los ciudadanos iraníes al estado judío a través de las redes sociales de la cancillería israelí.

Por Ofer Laszewicki Rubin

Frecuentemente, la prensa internacional abre con titulares  sobre nuevas amenazas del régimen iraní de los ayatolá y el desarrollo de su plan nuclear, alertas sobre contundentes represalias de Netanyahu u otros ministros de Israel, o incidentes como el de los dos petroleros atacados en el Golfo Pérsico que a punto estuvieron de desatar un conflicto regional a gran escala.

A pesar de la evidente beligerancia entre las autoridades de Irán e Israel, fuera de los focos existe una historia de admiración mutua entre ciudadanos de ambos países, cuyas raíces se basan en la presencia en Israel de miles de judíos persas que hicieron “aliyá” y dejaron atrás su Irán natal a partir de la consolidación de la Revolución Islámica, que estalló en 1979 bajo el liderazgo del ayatolá Homeini.

Sharon Suleimani, judía nacida en Teherán, llegó a Israel en 1988 con 13 años. / Foto: cortesía

Sharona Suleimani nació en la Teherán liberal de los años previos al régimen islamista, cuando no solo existían vínculos con el estado judío: incluso delegaciones de arquitectos israelíes diseñaron y levantaron múltiples edificaciones en la capital persa.

Sharona llegó a Israel con 13 años (en 1988, un mes antes del estallido de la guerra entre Irán e Irak), aunque su familia llegó separada, en distintas etapas y circunstancias.

“Cuando empezó la revolución, no todo cambió de golpe. Hubo un gobierno de transición que era abierto, y luego empezó el régimen más radical. Durante ese periodo las cosas eran inciertas, y muchos judíos, en especial jóvenes, abandonaron el país porque no querían ir al ejército y a la guerra con Irak”, relata.

LA COMPLICADA HUIDA A ISRAEL

En Irán la vida familiar en la comunidad judía conformaba a la vez el círculo social. “Cuando tíos y primos empezaron a marcharse, mi hermano mayor, de 16 años, decidió irse. Mi padre lo trajo a Israel, ya que todavía había conexión de vuelos Tel Aviv-Teherán. Cuando mi padre volvió a Irán con la intención de venderlo todo y traernos al resto, estalló la guerra, y el destino de los judíos cambió. No nos querían dar pasaportes, y quienes los lograban, los recibían con un sello que les prohibía viajar a la Palestina ocupada”, afirma.

La familia Suleimani permaneció en suelo iraní durante los ocho durísimos años que duró la guerra con Irak, que costaron más de un millón de muertes.

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Los padres de Sharona, Mordechai y Mira Suleimani. / Foto: cortesía

Sharona todavía recuerda la llamada telefónica de la Sojnut (Agencia Judía): “está todo listo. Estad listos en la dirección, solo con una mochila de mano, y os traeremos a Israel”. Durante la larga espera, la policía iraní constantemente les preguntaba sobre el paradero de su hermano mayor, ya que estaba en edad de reclutamiento. Constantemente inventaban excusas.

Recibieron los pasaportes para volar –“dijimos que íbamos a Francia”-, pero a las familias judías entonces se les requería dejar a algún miembro, una medida del régimen para asegurar su retorno. El elegido fue su padre. “Era época de guerra, por lo que no dejaban sacar oro ni dinero en efectivo. Salimos del país sin apenas ropa. Subimos a un vuelo rumbo a Turquía, y muchas primas y amigos se unieron, en total éramos unos 30 judíos. Al llegar a Estambul, contactamos a la embajada de Israel, y de ahí nos arreglaron los billetes de avión”, recuerda sobre el periplo que la trajo al estado judío.

Su padre lo pasó mucho peor. Era un peso pesado de la comunidad judía en Teherán, un perfil muy conocido. A pesar de pagar altas sumas por un pasaporte, un vecino suyo que era agente de la Guardia Revolucionaria lo delató: fue detenido y estuvo dos semanas bajo arresto, sin acceso a un abogado. Finalmente, logró pagar una alta suma por su liberación.

Invitación al casamiento de los padres de Sharona, escrita en persa y hebreo. / Foto: cortesía

“Pagó muchísimo dinero en efecto, 8.000 dólares en aquella época, para huir. Como en la Alemania nazi, hubo muchos contrabandistas, sobretodo baluchis en la frontera, gracias a los cuales logró huir. Montó en camellos, durmió en granjas de cerdos, transitó en camiones de basura, y cruzó la frontera a Pakistán, que tampoco tenía relaciones con Israel. La Sojnut se involucró en su caso, y un año después lograron traerlo a Israel”, explica emocionada.

LA LENGUA PERSA Y LA “RECONEXIÓN” CON IRÁN

Sharona, que transpira admiración por su tierra natal, se alistó al ejército israelí a los 18, donde ingresó en la prestigiosa unidad de ciberinteligencia “8200”, donde pasó 14 años y formó parte de la sección en lengua persa. Al terminar su carrera militar, siguió involucrada activamente con la lengua de su país de origen: “a través de la Universidad de Haifa, publicamos una web en persa para mostrar cosas lindas de Israel al pueblo de Irán y entablar diálogos”.

Eran tiempos en que empezaban a florecer blogs personales en el país persa: “muchos nos contaban que jamás habían conocido esta faceta de Israel, que les abrimos los ojos. Decían que solo les llegaba información negativa”, rememora. La sorpresa le llegó cuando varios le contaron que eran fans de la cantante israelí Sarit Hadad: “le pedimos a varios que cantaran canciones de Sarit filmándose o por Skype, fue increíble. Logramos publicar esta historia en Yediot Aharonot ”(uno de los diarios principales de Israel).

Desde hace tres años tomó las riendas del manejo de las redes sociales del ministerio de exteriores israelí en lengua persa: “agradezco este cargo, porque a diario estoy en contacto directo con ciudadanos iraníes, más allá de la censura”.

Por descontado, las redes sociales que maneja publican asuntos de actualidad política, pero “también hablamos mucho de tecnología, ciencia o medicina. Y es sorprendente el interés que tienen hacia Israel, una atracción que existe hace muchos años”.

Si bien en Irán Facebook y Youtube están censurados, otras redes como Instagram o Telegram están en auge. “Por supuesto, cuando subo publicaciones, no todas las respuestas son positivas, muchos están influenciados por la propaganda antiisraelí, y el régimen tiene muchos bots para replicar a estas páginas”, dice. Pero matiza: “la mayoría de respuestas son positivas. Son conscientes de que su problema es la dictadura, y no comparten que se gaste el dinero en Siria, Líbano, Yemen o Gaza mientras hay iraníes pobres que no tienen para comer”.

Sharona recuerda que ambos países no comparten frontera física, y que nunca estuvieron en guerra. “Se estima que un 30% de la población iraní apoya al régimen, pero los opositores se preguntan porque deben pagar de su bolsillo un precio tan alto para alimentar el conflicto, que luego se invierte en bases militares en territorio sirio”, aclara.

La añoranza de Sharona se hace sentir todavía más cuando recuerda que jamás pudo regresar a su tierra de origen: “si fuera de Argentina o Europa, como otros judíos, podría volver. Pero nosotros no podemos, y eso da pena. Me gustaría estar aquí sentada y contar sobre el día en que regresaré a Teherán. Irán es un país maravilloso, incluso hoy bajo la dictadura. Muchos turistas de Occidente lo visitan, y su gente es muy cálida. Recuerdan en cierto modo a los israelíes, tenemos mucho en común en la mentalidad”, asegura.

La israelí de origen persa dice tener “muchísimo respeto hacia el pueblo iraní, y espero que la valentía de los que salieron a la calle hace un año para protestar la crisis económica acabe triunfando. Por ellos, porque merecen mucho más que este régimen, y para mí, porque quiero que mis hijos vean un día el lugar donde crecí”. Sus padres no hay día en que no maldicen en tertulias domésticas al ayatolá Homeini, “que vino, quemó el país y los expulsó”.

“IRÁN AMA A ISRAEL”

Sharona recibe constantemente mensajes de iraníes, que se graban –tapándose el rostro por motivos obvios- junto a consignas como “no queremos la muerte de Israel”.

En vídeos que se hicieron virales, estudiantes intentan evitar pisar banderas israelíes pintadas en las entradas a facultades universitarias. “Incluso me llegó un vídeo en que aparecen dos jóvenes cantando una combinación de Hatikva (himno de Israel) con el himno nacional de Irán”, asegura.

Durante el último día de la festividad musulmana del Ramadán, el régimen iraní promueve el llamado “Quds Day” –día de Jerusalén-, que tanto en Teherán como en otros lugares del mundo se torna en un evento antiisraelí donde se queman banderas. “Ese día, surgió el hashtag #IranlovesIsrael, donde miles de iraníes expresaban su simpatía por el estado de Israel”, recuerda Sharona.

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Soldado de la marina iraní posa con el eslogan “We Remember” / Foto: cortesía

Incluso durante el Día Internacional del Holocausto, que recuerda el exterminio de seis millones de judíos y que el régimen iraní sigue catalogando como una invención, muchos iraníes, incluso un soldado de la marina en vestido con su uniforme, lucieron estrellas de David amarillas y revindicaron el popular eslogan #Weremember (nosotros recordamos). “Intentan por todas las maneras decir que no nos odian”, aclara Sharona. Pero recuerda: “aquí yo digo que no odio Irán y no me pasará nada. Allí es diferente. Se ponen en serio peligro”.

 

Artículo publicado en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/sharona-la-israeli-nacida-en-teheran-que-conecta-a-iranies-con-el-estado-judio

La ira de los “Beta Israel”, un grito de hastío contra la brutalidad policial y la discriminación

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“Primero debo decir que no vinimos de otro lugar. No somos etíopes. Mis padres nacieron allí, pero somos de Israel. Igual que los judíos de origen iraquí no dicen que son iraquíes. Esta es la primera diferencia: en Israel siempre dicen que los judíos etíopes son de Etiopía. Mi color es diferente, pero soy igual que todo israelí y mi sangre es judía”.

Con esta demoledora frase empezaba una entrevista que mantuve con Amir Tagai en 2017, un joven israelí de tez oscura. Durante el encuentro,  Amir, visiblemente enfurecido, agradeció que un periodista se sentara a escuchar los reclamos de su comunidad, formada por más de 100.000 judíos procedentes de Etiopía, y que en gran parte llegaron a Israel en oleadas masivas en los años 80 y 90 en las operaciones “Moisés” y “Salomón”, en aviones que logró fletar secretamente el Mossad.

La rabia, la violencia y el caos vividos ayer en cruces de carretera por todo el país se desató tras la muerte por disparos de Salomon Tekah por parte de un policía fuera de servicio. El  joven de 18 años perteneciente a esta minoría –también conocidos como “Beta Israel”-, se encontraba en el barrio de Kiryat Haim, a las afueras de Haifa, donde se produjo un altercado en un parque. Contrariamente a las declaraciones del policía que abrió fuego, un testigo afirmó que el agente no se encontraba en peligro cuando disparó.

Fue arrestado por corto tiempo, y luego liberado bajo arresto domiciliario, medida que enfureció todavía más a los miles de israelíes de descendencia etíope que salieron a protestar masivamente.

En el cruce de Azrieli, en el corazón de Tel Aviv, se vivieron escenas de violencia y anarquía. Si bien las primeras horas de la concentración, que empezó a las 5 de la tarde, fueron relativamente tranquilas, los ánimos se caldearon tras los cortes de carreteras, cuando un conductor intentó saltarse el bloqueo y decenas de manifestantes enfurecidos arremetieron contra el vehículo.

En una entrevista radiofónica, un portavoz policial afirmó que se permitió el corte de carreteras en primera instancia “para garantizar el libre derecho a protestar”, pero tras los primeros incidentes, agentes antidisturbios cargaron duramente –incluso lanzando gases lacrimógenos-, y la jornada concluyó con 137 arrestados y 83 heridos, entre ellos 47 agentes.

Otro de los debates surgidos en las ondas giró en torno a la legitimidad de protestas que suponen cortes masivos de autopistas, que ayer atraparon a más de 50.000 viajeros, paralizando las comunicaciones terrestres en el centro neurálgico de Israel.

Una de las concentradas, que como tantos testimonios prefirió mantenerse en el anonimato, clamó que “el racismo y la discriminación llevan ocurriendo hace muchísimo tiempo. La policía puede disparar a un joven tan fácilmente debido a su origen. Si no hubiese sido etíope, no hubiera acabado así”.

Lo ocurrido ayer en la Krayot de Haifa, la autopista que cruza Netanya o el cruce Azrieli de Tel Aviv fue el estallido de una bomba a presión que Amir ya me alertó que ocurriría. Durante nuestro encuentro, revisó los graves altercados en 2015: tras la agresión –filmada- de dos policías al joven soldado negro Damas Pakada vestido de uniforme militar (y condecorado posteriormente por su servicio en una prestigiosa unidad de ciber inteligencia), miles de judíos de color se concentraron en la plaza Rabin y se enfrentaron a la policía, que respondió con violencia extrema.

“No puede ser que el Estado de Israel haga esto a un soldado que se supone que protege al país. En la marcha nos golpearon como a terroristas, desde el primer momento llegaron con armas, caballos y esposas, querían llevarnos a ese terreno. Llegamos sin nada, y nos dispararon con cañones de agua. Si no quieres violencia, no llegas a la manifestación así. Parecía que llegaban a la guerra con rifles pesados y gas lacrimógeno, y cuando ves que alguien te va a dañar, temes y entras al trapo”, recordaba Amir sobre aquellos trágicos eventos.

Un coche en llamas en el cruce Azrieli de Tel Aviv. / Foto: Corinna Kern (REUTERS)

En los últimos años, varias actuaciones policiales han contribuido a alimentar la espiral: en 2014, Yosef Salama fue electrocutado y lanzado fuera de la comisaría tras ser detenido por sospechas de allanamiento de morada; en julio del mismo, un voluntario en la policía fue arrestado por romper la nariz a un joven tras una persecución; en 2015, Damas Pakada fue agredido en uniforme militar por dos policías en Holón; en enero de 2019, el joven Yehuda Biagda murió por disparos cuando la policía descubrió que portaba un cuchillo en Bat Yam (su familia afirmó que tenía problemas mentales); y el pasado domingo, Salomon Tekah se convirtió en la última víctima mortal, que desató la ira no solo de los suyos, sino de israelíes pertenecientes a otros sectores que se unieron a los lamentos y las protestas.

Otro manifestante manifestó su hartazgo: “sientes que te puede pasar en cualquier momento. Es un ciclo que sigue ocurriendo indefinidamente. Cuando se convierte en sistemático, te preguntas: ¿es que tu vida vale menos?”. En la marcha se clamó contra la discriminación que viven los israelíes de origen etíope, tanto en escuelas, “donde hay lugares donde a los etíopes los separan”, como en el ejército, donde un informe publicado recientemente indicó que los reclutas procedentes de esta comunidad tienen la tasa más alta de arrestos en prisiones militares.

Amir me explicó al detalle el duro periplo que pasaron sus padres, que huyeron de Etiopía a Sudan a pie, donde esperaron en campamentos hasta que fueron fletados a Israel. Una hermana mayor suya pereció en el desierto antes de la “aliyá” de su familia.

Me contaba orgulloso como los suyos, descendientes de la tribu judía “Dan” que se exilió a Etiopía, “conservamos nuestro judaísmo. No había internet ni teléfonos, y ni tan siquiera sabíamos que había judíos en España. Mis antepasados pensaban que eran los únicos judíos del mundo. No sabían ni que Israel volvía a existir como país. Lo conocían por la Torá: existe Jerusalén y ahí debemos llegar algún día. Preservaron todas los mitzvot (‘mandamientos’) según la Torá”.

Pero si bien el estado de Israel hizo el esfuerzo de embarcarlos hacia el estado judío, dejó de lado su integración en una sociedad con costumbres totalmente distintas a su estilo de vida en la África rural.  “Lo que hicieron fue tirarnos al norte y al sur bien lejos (ciudades como Afula o Dimona), no en el centro donde se cuece todo. Si quieres empoderar a una población e impulsarlos a que progresen, no puedes dejarlos a un lado y que se espabilen para entender el carácter israelí, la cultura o el idioma. En Ra’anana, Givatayim, Hod Hasharon, Herzliya o Tel Aviv, ciudades fuertes económicamente, no hay apenas etíopes”.

A pesar de las dificultades, Amir se instaló en el barrio de Hatikva al este de Tel Aviv, donde emprendió su propio canal online para promover el hip-hop en Israel. Durante la charla, enumeró las múltiples discriminaciones que afronta: en 2017, solo había un diputado de origen etíope en un parlamento de 120; el rabinato central en muchos casos no reconoce su judaísmo, por lo que muchos rabinos rehúyen casarles; sus tradiciones y gastronomía apenas son conocidos en el “mainstream” israelí; y afrontan enormes dificultades para alquilar o comprar casas, ya que algunos consideran que “devalúan el valor de la zona”.

Todo ello comporta que muchas familias de origen etíope vivan hoy bajo el umbral de la pobreza y situaciones de exclusión social, y que muchos jóvenes se vean abocados a una vida callejera, con el consiguiente uso de alcohol y drogas.

Amir, que fue capitán de las FDI y perdió a su mejor amigo durante una operación en Gaza, dijo que “en mi unidad era el único etíope, pero siempre me apañé y nunca me sentí molesto. Yo no veo colores, es lo último que miro sobre alguien. Me fijo en el corazón y dejo el resto de lado. No quiero hacer al resto lo que me molesta que me hagan, porque a mí siempre me miraron según mi color”.

Mientras, en Haifa, Worka Salomon, padre del fallecido Salomon, reclamaba el martes: “devolvedme a mi hijo. Pedimos justicia. Mi hijo se fue, pero espero que sea la última víctima”.

Artículo publicado en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/la-ira-de-los-beta-israel-un-grito-de-hastio-contra-la-brutalidad-policial-y-la-discriminacion