El embajador de EE.UU. desata la controversia por su apoyo a la anexión israelí de “partes de Cisjordania”

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Varios ministros israelíes celebraron las palabras del embajador David Friedman; los palestinos, por su parte, se plantean presentar una demanda ante la Corte Criminal Internacional (CCI).

En el conflicto entre Israel y los palestinos, una declaración basta para desatar la controversia. En una entrevista concedida al New York Times la pasada semana, el embajador de EE.UU. en Israel, David Friedman, declaró que “bajo ciertas circunstancias, creo que Israel tiene el derecho de retener partes de Cisjordania”.

Las palabras de Friedman no sorprenden, ni tampoco las reacciones en ambos bandos. Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, Washington dio un giro de 180 grados y deshizo el consenso internacional: reconoció a Jerusalén como capital de Israel, trasladó su embajada de Tel Aviv a la ciudad santa; y asignó a David Friedman como embajador. En el pasado, el representante de EE.UU. en el estado judío impulsó donaciones para el asentamiento de Beit El, al norte de Ramallah. Por todo ello, el liderazgo palestino rompió por completo sus vínculos con la Casa Blanca.

En un clima de incertidumbre política en Israel por la nueva convocatoria electoral, varios ministros celebraron las palabras del representante diplomático. “La visión del mundo de la administración Trump, expresada por el embajador Friedman, es la única que puede traer un cambio”, señaló el ministro de seguridad interna Gilad Erdan. Y prosiguió: “es la única vía para hacer entender a los palestinos que boicotear a Israel y a EE.UU, así como su apoyo al terror y la incitación, no les supondrá ningún logro”.

También desde las filas del Likud, el parlamentario Tzachi Hanegbi remarcó que “la posición mayoritaria de la sociedad israelí es que un eventual acuerdo estará basado en nuestro control de Judea y Samaria”, dijo refiriéndose a Cisjordania según la denominación bíblica hebrea. “Por ello, las palabras de Friedman están llenas de clarividencia”, agregó.

A pesar de la congelación total de las negociaciones entre israelíes y palestinos y del decreciente apoyo a la solución de los dos estados en ambas sociedades, el liderazgo de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y gran parte de la comunidad internacional siguen apostando por la creación de un estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza, basado en las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967 y con Jerusalén Este como su capital.

Pero Washington, con su anuncio de programar la conferencia de Bahrein a fines de junio –cuya pretensión es dar un impulso a la renqueante economía palestina-, no parece en disposición de regresar al paradigma de los Acuerdos de Paz de Oslo: el “plan del siglo” de Trump, cuyo capítulo político se desvelará después de la convención económica en el país del golfo, no apunta a que tratará las aspiraciones de autodeterminación palestinas.

Desde las páginas del pro gubernamental Israel Hayom, el columnista Amnon Lord escribió que “si Israel aplica la anexión, el gobierno norteamericano estará preparado para sacar del plan de paz el capítulo sobre las fronteras del 67, y reconocerá la soberanía israelí sobre los bloques de asentamientos. No es un territorio grande en términos de porcentajes sobre la superficie de Cisjordania”. Además, Lord celebró el cambio de paradigma con Trump, que revocó la declaración impulsada por Obama en la resolución 2334 de la ONU (2016), que catalogaba toda construcción israelí más allá de la Línea Verde como “ilegal”.

Por otro lado, la declaración de Friedman encolerizó a los palestinos, a representantes políticos árabes israelíes y a sectores de la izquierda de Israel. Ahmad Tibi, de la coalición árabe Hadash-Ta’al, definió al embajador como un “criminal internacional” en una entrevista radiofónica. Desde la ANP, ya están considerando presentar una queja contra Friedman en la Corte Criminal Internacional.

“¿Según que lógica Friedman cree que Israel tiene derecho a anexionar partes de Cisjordania? ¿En qué realidad se basa dicha convicción? ¿En la ley internacional que prohíbe la anexión de territorios por la fuerza? ¿O la realidad impuesta por las autoridades de la ocupación?”, se preguntaba en un comunicado la agencia de noticias Wafa, a cargo de la ANP.

El veterano negociador palestino Saeb Erekat, secretario general de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP), remarcó que las declaraciones de Friedman prueban el “claro alineamiento” de la administración Trump con Israel, y por ello justificó el boicot palestino a la próxima conferencia de Bahrein. El pasado marzo, por primera vez, Washignton dejó de catalogar Cisjordania como “territorio ocupado” en el reporte anual del Departamento de Estado sobre derechos humanos en el mundo.

En un editorial, el izquierdista Haaretz calificó la polémica declaración de Friedman como “un escupitajo en la cara de los palestinos. Y supondrán dolores de cabeza para aquellos que buscan una solución justa para el conflicto entre palestinos e israelí basada en la división de la tierra y el reconocimiento a la autodeterminación de ambos pueblos”. Y agregó: “destruye la legitimidad de Friedman como un negociador válido y justifican las desconfianzas palestinas respecto al plan de paz de Trump”.

Durante la pasada campaña electoral, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu apostó por la anexión gradual de todos los asentamientos judíos de Cisjordania y Jerusalén oriental.

Artículo publicado en “Aurora Israel”:
http://site.aurora-israel.co.il/el-embajador-de-ee-uu-desata-la-controversia-por-su-apoyo-a-la-anexion-israeli-de-partes-de-cisjordania

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Fuego, aire, música y Cábala: el Centro Latino Israel festeja LagBaomer en Tzfat

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El pasado 22 de mayo,  el Centro Latino Israel en la localidad de Tzfat respiraba ambiente festivo: era la víspera de Lag BaOmer, jornada en que se conmemora al rabino Shimon Bar Yohai con hogueras que prenden por todo Israel.

Tzfat, el poblado más alto de Israel ubicado a lo alto de los montes de la Galilea, es conocido ya como la “capital universal de la Cábala”. El pasado 22 de mayo, la localidad respiraba ambiente festivo: era la víspera de Lag BaOmer, jornada en que se conmemora al rabino Shimon Bar Yohai con hogueras que prenden por todo Israel.
Entre las angostas callejuelas del barrio de los artistas, repleto de vistosos cuadros y toda suerte de manualidades, se encuentra el Centro Latino Israel. Este nuevo centro transmite en castellano todo lo relacionado con el mundo de Cábala, una sabiduría mística milenaria que combina elementos religiosos y espirituales, y que atrae a decenas de miles de feligreses y turistas, judíos y no judíos.

El director del lugar, Avi Roitman, aguarda a las puertas del histórico edificio que alberga el centro de estudio cabalístico. “Al Centro Latino llega gente de todo el mundo, y lo que hacemos es mostrar la conexión que hay entre la tierra de Israel y el pueblo judío, dirigido específicamente al público latino”, explica a este diario. Y continúa: “aquí en Tzat se puede ver muy claramente que durante 2.100 años, según documentan reconocidos historiadores, hubo presencia judía ininterrumpida”. Señalando los callejones y las edificaciones te piedra, Roitman aclara que “estas calles tienen capas y capas de civilización judías. Sinagogas del s.XVI, construcciones de hace más de 800 años, o la primera Yeshivá, el centro de estudio de la Torá”.


Tzfat es la ciudad en donde floreció el estudio de todo lo que “no se puede ver” con el ojo físico,  el conocimiento de todo lo místico, abstracto, e incomprensible”, detalla el Centro Latino Israel en su página. Y esto es lo que pretende transmitir a las delegaciones de periodistas, embajadores o influencers que llegan a este rincón de la Galilea. “Vienen a nuestro centro y se conectan y entiende la ancestral relación de la tierra de Israel con el pueblo judío, en lo espiritual, histórico y arqueológico”, matiza el director del centro.


Para Lag BaOmer, Roitman y su equipo preparaban una celebración especial con barbacoa, música en directo, talleres infantiles y paseos guiados por el casco antiguo de la inspiradora villa. “Lag BaOmer es una de las festividades más alegres en el judaísmo. El rabino Shimon Bar Yojai pidió que el aniversario de su fallecimiento se celebre con alegría. Esta noche, unas 500.00 personas celebrarán en Merón, a diez minutos de aquí, donde está enterrado el rabino”. Por ese motivo, el tráfico en Tzfat y los pueblos aledaños era más intenso de lo habitual.

“Shimon Bar Yohai dedicó su vida a conectarse con la verdad, con la luz más profunda que hay en este mundo. De eso va la Cábala, que el rabino explicó en el libro Zohar. Al fallecer, toda su obra, toda su luz y energía que desarrolló, sigue ahí para que cualquiera pueda conectarse con la luz más profunda del universo”, prosigue Roitman.

Los judíos llegaron a Tzfat desde Turquía o los Balcanes, pero también Marruecos o Egipto. “Eso explica el acento universal del lugar, y también la atracción que despierta en los latinos”, dijo Eyal Riess, compañero de Roitman, refiriéndose a que en las callejuelas del pueblo se habló mucho ladino (o judeoespañol), el idioma de los judíos expulsados de la península ibérica.

“Antes, los latinos venían aquí por unas horas o un día, pero ahora nos piden seminarios para quedarse aquí una semana, de países como Puerto Rico o Costa Rica”, afirmó Riess. Según dice, detectaron una falta de organización para actividad turística y espiritual en español, y por ello se decidieron hace ocho meses a abrir el centro, que está ubicado en un bello edificio en el caso antiguo, donde se hallaron restos arqueológicos con 4.000 años de antigüedad, de la época de bronce.

En la azotea del centro, hombres, mujeres y niños disfrutan de un rato agradable, acompañado de una leve brisa y un luminoso atardecer.  Mientras un joven prende el fuego, un veterano local entretiene al público con melodías de guitarra y canciones de añoranza a Shimon Bar Yohai.

Entre un grupo de mujeres se encuentra Nathalie Levy Riess, coach de espiritualidad, empoderamiento femenino,  autora, y guía de femineidad basada en la Cábala y espiritualidad judía. Nathalie enseña en webinars y ofrece sesiones privadas de empoderamiento de mujeres y parejas vía Skype, y viaja por el mundo dando charlas de diversos temas, como espiritualidad en la vida moderna, intimidad y relaciones de pareja.

“Una de mis misiones es enseñar a mujeres y empoderarlas. El empoderamiento femenino es realmente romper todos los tabúes y los mitos hacia la mujer judía y la mujer en general, de cómo tenemos que realmente relacionarnos con nosotras mismas, con nuestra familias, como madres, como partes de una sociedad, y en mi trabajo lo que hago es tratar de enseñarles a conectarse a sí mismas”, explica a este diario.

“Tengo la suerte de poder conocer y estar cerca de mujeres en todos los ámbitos, desde lo más profundo de su alma hasta lo más externo, que es su cara o su cuerpo. Tengo el inmenso honor de recibir pues a miles y miles de mujeres anualmente en nuestro centro, donde hacemos talleres, meditaciones o paseos”, prosigue. Y apunta la clave de su iniciativa: “entender un poquito más de dónde está viniendo una confusión, depresión o tristeza, que suelen venir por faltar de alimentación del alma”.

Reportaje publicado en “Aurora Israel”:
http://site.aurora-israel.co.il/fuego-aire-musica-y-cabala-el-centro-latino-israel-festeja-lagbaomer-en-tzfat

En Bahréin faltará un invitado esencial: los palestinos

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Poco después del anuncio de Trump de revelar la primera fase del “acuerdo del siglo” para intentar resolver el longevo conflicto palestinoisraelí, que consistirá en una conferencia económica en Bahréin, la polémica no ha tardado en estallar. En la convención, que se celebrará los próximos 25 y 26 de junio, faltará un invitado esencial: el liderazgo palestino de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Ramallah.

Tras la toma de posesión de Trump, que supuso un giro de 180 grados en la tradicional posición de Washington con el traslado de la embajada a Jerusalén y el reconocimiento oficial de la disputada ciudad como capital de Israel, el presidente palestino Mahmoud Abbas decidió cortar las relaciones con la Casa Blanca, ya que no consideraba a la nueva administración como un actor legítimo para mediar en el conflicto entre Israel y los palestinos.

Por ello, Ramallah rechazó tajantemente participar en un congreso cuya presunta intención es potenciar la economía palestina, dejando los espinosos asuntos políticos, que Trump pretende revelar en una segunda fase. El ministro de exteriores de Baharein, Khalid bin Ahmed al Khalifa, quiso aclarar que no hay ningún “movimiento secreto” por acoger la cumbre, y que le decisión de celebrarla en Manama pretende “dar apoyo a la causa palestina”.

La mayoría de análisis en la prensa israelí, palestina e internacional coinciden en titular que los americanos están planeando una boda, pero se olvidaron de invitar a una de las partes. En este sentido, Rafael Ahren de Times of Israel remarca que “es cierto que la paz no llegará tras el 26 de junio, ni tampoco tras la revelación de la segunda parte del plan. Pero el rechazo de Ramallah, que ve a la administración Trump como hostil, olvida un punto crucial: el hecho de que la propuesta de paz se va a celebrar en una capital árabe”.

Es interesante hacer una revisión general de los postulados de las principales potencias del mundo árabe, históricamente hostiles con Israel, respecto al momento actual. Actualmente, es Qatar quien ha tomado las riendas: tras el último cese de hostilidades en Gaza, fue este país del golfo pérsico quien aportó 480 millones de dólares en ayudas para los palestinos (gran parte a Hamás), y es sin duda su principal financiador. Pero Arabia Saudí y Egipto, las grandes potencias del mundo suní, han acercado más o menos discretamente posturas con Israel, sobre todo por su compartida enemistad con Irán e intereses económicos y de seguridad.

“Los palestinos quieren ver el rechazo del mundo árabe, especialmente de los países más poderosos, Arabia Saudí y Egipto. Mientras, la administración Trump, incluyendo a su yerno Jared Kushner, pretenden que sea aceptado por algunas naciones árabes, o al menos, no rechazado por todas. Un escenario en que algunos estados acepten que es una base para futuras discusiones puede ser visto como un triunfo en la Casa Blanca, y una bomba para la ANP”, apuntaba Amir Tibon de Haaretz.  Bahrein es estrecho aliado de Arabia Saudí, y mantiene discretas relaciones con Israel. Aceptando acoger el congreso, lanza el implícito mensaje de que un estado árabe acepta el apartado económico del plan Trump.

Por ello, la ANP ha puesto toda la maquinaria en marcha: Ahmad Maddalani, miembro de la OLP  y cercano al presidente Abbas, declaró que “cualquier palestino que participe en la conferencia será considerado un colaborador”. Y en el seno del empresariado palestino, a quienes apela principalmente el plan de Trump, ya han surgido las discrepancias.

Mientras que Bashar al-Masri, fundador de la moderna ciudad de Rawabi, rechazó la invitación de acudir al congreso porque “rompe el consenso de la posición palestina”, otro empresario palestino de Hebrón, Ashraf Jabari, aceptó ir en representación de la cámara de comercio de Judea y Samaria, remarcando que lo importante es “la oportunidad económica que se cree”. Jabari apareció recientemente en una fotografía junto a colonos judíos de Hebrón festejando el Iftar –fin del ayuno nocturno durante el mes sagrado de Ramadán-, una imagen que fue celebrada en las redes por Jason Greenblatt, jefe negociador estadounidense, que la catalogó como “un maravilloso ejemplo de lo que puede lograrse”. Issa Amro, activista palestino, rechazó las palabras alegando que “no hay coexistencia posible entre opresores y oprimidos”.

El analista Avi Issacharof añadió que Jordania ya avanzó que no apoyaría un plan que no incluya el establecimiento de un estado palestino con capital en Jerusalén Este, y que el egipcio Abdelfatah al-Sisi, con un tono más moderado, tampoco aceptará unirse públicamente a los esfuerzos de Trump. “Abbas, que se encuentra justamente en Qatar, no está bajo presión de rendirse ante las amenazas americanas. La ayuda humanitaria a los palestinos ya fue prácticamente eliminada hace más de un año”, destacó Issacharof.

El palestino Sam Bahour ataca los planes de Washington: “Jared Kushner cree que el primer paso para la paz es invertir capital en Gaza y Cisjordania. ¿Pero cuanto puedo influir mientras Israel está determinado en mantener el control total y explotar la economía palestina?, se pregunta en +972 magazine.

En una línea similar se expresó Hisham Melhem, periodista y analista Arab Gulf States Institute: “hablar de prosperidad económica en ausencia de una propuesta política seria, cuando ambos lados no están ni dispuestos a encontrarse, es la cima de la estupidez”.

Pero para el rabino ortodoxo de Nueva York Marc Schneier, muy cercano a la corona de Bahrein, la iniciativa supone un avance, ya que “no es sorprendente que lo haga Bahréin, porque quiere liderar los esfuerzos de paz en la región. Habrá representantes de la mayoría del mundo árabe, incluidos países del golfo, que comparten intereses comunes con Israel y quieren lograr la paz. Entienden que la economía es la base para ello”.

Desde Israel, se habla de que el ministro de finanzas, Moshe Kahlon, formará parte de la cumbre de Bahréin. Como todos los aspectos en este espinoso conflicto, siempre existen dos caras de una misma moneda. Pero lo incontestable es que, para bailar un tango, hace falta una pareja.

 

Análisis publicado en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/en-bahrein-faltara-un-invitado-esencial-los-palestinos

Alto el fuego en Gaza tras la peor escalada de violencia desde 2014

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Ofer Laszewicki.

 

Pasadas las dos de la madrugada, y a pesar de los primeros rumores sobre un posible acuerdo entre Israel y las milicias de Gaza con mediación egipcia y de la ONU, radios y televisiones israelíes seguían emitiendo en directo alertas rojas por lanzamientos de misiles desde el enclave palestino. Fuentes de ambos bandos anunciaron que el alto al fuego entraría en vigor a las 4:30. Horas después, llegó el ansiado alivio: «Desde las 7 de la mañana, todas las medidas restrictivas de protección (cierre de carreteras, escuelas y lugares de trabajo) serán levantadas», comunicaba el Ejército israelí.

El anuncio llegaba tras un trágico fin de semana, el más violento desde la última guerra de 2014: 29 palestinos (once integrantes de los grupos armados) y cuatro israelíes muertos, con más de 700 proyectiles lanzados desde Gaza, tanto de corto como de largo alcance, incluyendo un cohete antitanque. Por su parte, la aviación y la marina israelíes bombardearon más de 300 objetivos militares de los grupos gazatíes. Y cuando un portavoz militar anunció que Israel mató a un alto cargo de Hamas mediante un «asesinato selectivo», todos presagiaban que la guerra a gran escala ya estaba en marcha. Pero la tregua, que no es oficial y cuyos detalles tampoco han sido revelados para no transmitir a la opinión pública que Israel «negocia con terroristas», se respetó, aunque no supondrá ningún cambio en la tensa e inestable situación, y ambos bandos prevén que tan solo supondrá un parche que no evitará un nuevo estallido en el futuro próximo.

Tras el cese de hostilidades, los líderes se apresuraron a lanzar consignas victoriosas. El «premier» israelí, Benjamin Netanyahu, dejó entrever que la acción militar puede prolongarse: «La campaña no ha terminado, estamos preparados para continuar. El objetivo fue y sigue siendo asegurar la paz y la seguridad de los residentes del sur». No obstante, ante una semana de festividades en Israel –Día de la Independencia y del recuerdo a los caídos– y el elevado coste humano que supondría un conflicto abierto a gran escala, la sensación era que al primer ministro no le interesaba la confrontación.

Por su parte, Hamas, a quien Israel responsabiliza de toda la violencia que emana de la franja, resaltó su cada vez mayor capacidad militar: «La resistencia ha logrado intimidar al Ejército israelí», dijo Sami Abu Zuhri, portavoz del grupo islamista. Y agregó: «Nuestro mensaje es que esta ronda ha terminado, pero el conflicto seguirá hasta que recuperemos nuestros derechos».

En la franja de Gaza, donde dos millones de habitantes palestinos viven una dramática situación humanitaria tras tres guerras en diez años y un bloqueo fronterizo impuesto por Israel y Egipto tras el golpe de Estado de Hamas en 2007, la entrada de bienes y fondos a través de la frontera terrestre con Israel está condicionada a la inestable situación de seguridad. En los últimos meses, el Ejecutivo de Netanyahu aprobó entradas puntuales de maletas cargadas de millones de dólares procedentes de Qatar para pagar los salarios de funcionarios y trabajadores humanitarios. Ante la llegada de la festividad musulmana de Ramadán, que empezó ayer, los analistas interpretaron el lanzamiento de salvas de misiles desde el territorio palestino como una medida de presión hacia Israel para permitir nuevamente el ingreso de efectivo en metálico.

Para el próximo líder de la oposición, el ex general Benny Gantz, de Azul y Blanco, el movimiento de Netanyahu supone una nueva rendición. «Todo esto es resultado de haber perdido nuestra capacidad intimidatoria, y termina con otra rendición ante Hamas y otros grupos terroristas», dijo. Las críticas al «premier» le llegaron también desde sus socios de extrema derecha, que le exigían mayor contundencia, a pesar de que tres guerras –2008, 2012 y 2014– no lograron eliminar la capacidad armamentística de las facciones de Gaza, desarrollada en una poderosa infraestructura de túneles.

 

Crónica publicada en “La Razón”:
https://www.larazon.es/internacional/alto-el-fuego-en-gaza-tras-la-peor-escalada-de-violencia-desde-2014-PD23209600

Israel y Gaza registran la peor escalada desde 2014

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Los enfrentamientos dejan al menos tres civiles israelíes muertos y dieciséis palestinos, entre ellos dos mujeres y una niña, además de integrantes de Hamas y la Yihad Islámica. Más de 600 misiles de corto y largo alcance se lanzaron desde la franja a territorio hebreo.

Ofer Laszewicki

Se habían producido constantes escaladas de tensión en la frontera entre el sur de Israel y la franja de Gaza. Pero la violencia registrada ayer, y que se prolongó durante dos jornadas, no tenía precedentes desde la última guerra de 2014. Al cierre de esta edición, tres civiles israelíes y dieciséis palestinos –civiles e integrantes de los grupos Hamas y Yihad Islámica– murieron en el dramático intercambio de fuego. A diferencia de anteriores «Sabbat» (día de descanso), en esta ocasión las «alertas rojas» en los móviles que alertan a israelíes de la inminente caída de un misil no se detuvieron con un frágil alto el fuego mediado por Egipto.

Los eventos registrados durante la jornada hacían presagiar una guerra a gran escala: más de 600 proyectiles lanzados a territorio israelí, incluyendo un misil antitanque que alcanzó y mató a un conductor de un vehículo, así como cohetes de largo alcance que impactaron en el centro del país. De los 510 proyectiles que cruzaron a Israel, 160 fueron interceptados por el sistema antimisiles «Cúpula de Hierro», según informó el Ejército. No obstante, decenas impactaron en casas, escuelas o paradas de autobús, causando las tres bajas y más de un centenar de personas atendidas por heridas o ataques de pánico. Con escuelas y lugares de trabajo cerrados, a última hora de la tarde se preparaban los refugios antiaéreos en el área metropolitana de Tel Aviv.

Por su parte, el Ejército israelí elevó su grado de represalia y, además de bombardear 250 puestos de Hamas y la Yihad –lanzaderas, fábricas de misiles y bases militares–, retomó la política de asesinatos selectivos al matar a un alto mando de Hamas, Hamed Hamdan al Khodari, responsable de recibir las transferencias de dinero iraní. Una táctica que fue habitual durante la Segunda Intifada y empleó en la «operación Margen Protector» de 2014.

Los bombardeos de la aviación israelí incluyeron viviendas privadas de líderes de Hamas o un túnel de la Yihad Islámica que penetraba en suelo israelí. Según un portavoz militar, Israel intentó así «retomar la intimidación» frente a Hamas. La imprevista espiral de violencia ocurre a escasos días del Día del Recuerdo (a los caídos) y el Día de la Independencia del Estado judío, así como de la celebración del festival de Eurovisión. Por ello, los analistas coinciden en señalar que a Israel no le interesaba en ningún caso entrar en un conflicto bélico a gran escala. No obstante, los críticos con la política de seguridad del «premier» Benjamin Netanyahu alegan que Hamas es quien marca ahora el guion del conflicto, aumentando la tensión lanzando salvas de misiles para lograr sus objetivos.

Tras una extensa reunión con el gabinete de seguridad, Netanyahu anunció que «ordené al Ejército continuar los ataques masivos contras fuerzas terroristas en Gaza, además de reforzar la presencia en la frontera de tanques, artillería y unidades de infantería». Y añadió: «Hamas es responsable no solo de sus acciones, sino también de las cometidas por la Yihad Islámica, y está pagando un alto precio por ello». En esta ocasión, la olla a presión estalló durante las habituales protestas violentas de los viernes en la frontera de Gaza con Israel, cuando un francotirador de la Yihad –grupo financiado y armado por Irán– disparó e hirió a dos soldados hebreos. Por parte palestina, la líder de la OLP, Hanan Ashrawi, afirmó que la violencia responde a «un intento de Netanyahu de infligir dolor y aterrorizar a los palestinos cautivos en Gaza para obtener logros en sus negociaciones para formar la coalición de gobierno».

En los bombardeos contra «objetivos terroristas», una madre y una bebé palestinas murieron, y los islamistas culparon de sus muertes a Israel. Poco después, el Ejército hebreo desmentía la información, aclarando que fueron víctimas de un cohete fallido lanzado desde la franja palestina. La guerra, como es habitual, también se trasladó en los mensajes lanzados a la Prensa.

En los últimos meses, prevaleció un frágil y no oficial alto el fuego entre Israel y Hamas. A cambio de relativa calma, Netanyahu aprobó constantes transferencias de millones de dólares qataríes en efectivos a la franja palestina, necesarios para garantizar los pagos a funcionarios públicos. Ante la inminente llegada de la festividad musulmana del Ramadán y la paupérrima situación económica y humanitaria que viven los dos millones de gazatíes, el analista del «Times of Israel» Avi Issacharof considera que «Hamas ha logrado un significativo control de la situación. Su extensa red de túneles subterráneos [tanto para refugiarse dentro de Gaza como para infiltrarse a Israel] y su capacidad de hacer llover cohetes sobre Israel prueban su poder para exigir concesiones en tiempos sensibles». Al cierre de esta edición, ningún bando dio señales de pretender abandonar las hostilidades.

La táctica de los “ataques selectivos” contra Hamas

Los «ataques selectivos» fueron un término habitual en los tiempos de la Segunda Intifada, cuando el fallecido líder israelí Ariel Sharon ordenó al Ejército lanzar ataques directos para liquidar a líderes de los grupos armados palestinos. Durante la última guerra de Gaza en 2014, Israel también empleó dicha táctica.

En un aumento significado de los blancos que atacó ayer el Ejército, se decidió retomar la medida: «Hemos apuntado a Hamed Ahmed Khudari, un terrorista gazatí responsable de las transferencias de fondos iraníes a Hamas y la Yihad en Gaza, que ayudó a financiar los cohetes que disparan sobre israelíes», aseguró un representante militar. Y prosiguió para justificar el ataque: «Estas transferencias no te hacen un hombre de negocios, sino un terrorista». Este tipo de acciones militares pretenden, según Israel, la prevención de futuros ataques terroristas. Si bien Netanyahu llevaba amenazando durante meses del uso de este recurso ante las constantes espirales de violencia, hasta ayer desistió en el uso de la polémica estrategia militar, a pesar de la presión ejercida por parlamentarios de la ultraderecha.

Khudari (34), el alto cargo de Hamas abatido por el ataque de ayer, era una figura clave en la infraestructura político-militar del grupo islamista. Era propietario de una compañía de cambio de efectivo, que fue declarada como organización terrorista por Israel en 2018. En una Gaza bloqueada por tierra, mar y aire, el acceso al efectivo es extremadamente complicado, y los grupos armados necesitan moneda extranjera –esencialmente dólares–, para financiar su armamento y pagar las nóminas de sus combatientes. Según anunciaron las autoridades israelíes, la operación, que apuntó directamente al vehículo en marcha de Khudari, fue llevada a cabo conjuntamente por el Ejército y el Shin Bet, el espionaje interno.

Residente de Sderot: “cuando un evento es masivo, el trauma es comunitario”

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Judith Bar-Hay Kovatch, israelí residente en Sderot –poblado a escasos cientos de metros de la frontera con Gaza- no ha ido a trabajar en la jornada de hoy. Desde el inicio de la presente escalada de tensión, está atenta a las constantes alarmas que indican que un misil puede impactar en cualquier momento.

Esto escribió en su perfil de Facebook hace seis horas: “ayer a las 10:00 suena la alarma, entramos al refugio. Escuchamos que golpeaban la puerta de casa. Un niño de 11 años pidió entrar a nuestro cuarto blindado, nuestro refugio. Estaba en la calle, con su bicicleta, como todos los sábados. Se quedó con nosotros como media hora, mientras volvió a sonar la alarma. Su actitud resiliente, de buscar ayuda, de saber cuidarse, de ser paciente antes de volver a su casa, sin pánico, me emocionó. No, nos acostumbramos a esta situación, tenemos herramientas enfrentarlas”.

Judith trabaja en la organización NATAL, que se dedica a ayudar a quienes sufran el trauma del conflicto y la guerra.

Usted vive en Sderot, castigada constantemente por los misiles lanzados desde la Franja de Gaza.

Si, pero hay que sacar del léxico que todo lo que pasa es en Sderot. Ya hace varios años que no pasa todo en la ciudad. Es un símbolo: aquí empezó todo. Los primeros años fue realmente el centro de la situación, pero los últimos se agrandó el área bajo fuego.

Lleva más de 20 años viviendo en Otef Aza con su familia.

Si, más de un año antes de que empezara toda esta situación. Nos mudamos aquí en junio 1999 y en abril 2001 fue lanzado el primer misil.

Hay quienes remarcan que los lanzamientos empezaron tras la retirada de 2005, cuando Israel desmanteló los asentamientos judíos en Gaza y retiró a sus tropas.

Quien lo achaca a la retirada de Gaza es que no sabe de historia. Porque todo empezó en 2001. Y la retirada, como dices, fue en 2005.

¿Se trata, entonces, de interesados debates políticos?

Solamente.

Usted lidia con afectados por el trauma que genera la psicosis de vivir bajo el fuego de los cohetes.

Soy psicoterapeuta, experta en trauma. Y lo que se llama trauma masivo, los que afectan a amplios sectores de población, no algo traumático personal como un accidente, robo o violación. Cuando un evento es masivo, el trauma es comunitario.

¿Cuáles son los orígenes de la organización en la que trabaja?

Se fundó a raíz de los ataques terroristas de 2002-03, en plena 2ª intifada, cuando estallaban los autobuses y las cafeterías en Tel Aviv o Jerusalén. Se enfocó en dar apoyo a la gente civil que no tiene ningún apoyo para superar los traumas.

Yo empecé a trabajar en 2004 en el departamento comunitario. Fomentando la resiliencia y también tratamiento terapéutico. La asociación está basada en Tel Aviv, pero trabajamos ahora en todo el país, donde haya necesidad de gente experta. Primero formando a las comunidades a que sean más resilientes. Y viendo las diferentes necesidades según las edades.

¿Qué papel tienen en días violentos como hoy?

Acoplarse a las municipalidades y ver donde hay necesidad de llegar y hacer intervención inmediata. Llegar al lugar donde pegó el misil o las cercanías, y ver si hay gente en pánico para ayudarla a calmarse.

¿Y si el propio terapeuta entra en pánico?

A mí no me pasó, parte de nuestra formación es saber cómo cuidarnos. La mayoría que eligen esta especialidad es gente que siente que tiene resiliencia para hacerlo. Primero conocen lo que hay que hacer, y les gusta. Es una elección.

¿Qué siente en días como hoy?

Hablé con mi madre que vive cerca. No tiene refugio. Y hasta estos dos días no sonó muchas veces la alarma, es un lugar en el sur a 20 kilómetros de Gaza. Me dijo: “yo también tengo miedo, suena la alarma y me salta el corazón”. Es la primera vez que la escucho decir algo así.

¿Y sus vecinos?

Estuvieron ayer todo el día en el refugio, con los niños pequeños de 9, 7 y 4 años. Recién a las 7 de la noche vi a los padres y contaron que estuvieron todo el día metidos. Es un pequeño dormitorio blindado. No pudieron salir de allí. Comen, duermen y juegan allí, sin salir.

Muchos se preguntan como es posible aguantar esta situación.

¿Por que nos quedamos? Tengo dos respuestas: primero, no hay otro lugar en Israel que es seguro, no sé si tampoco en el mundo. Porque en San Diego hubo un atentado en una sinagoga. En México, un terremoto. En Venezuela hay un golpe de estado. Seguridad es algo personal, una fortaleza interna personal que sentís, que dices: este es tu lugar, es tu casa. La vida cotidiana aquí, en el tiempo que no hay situación de guerra, es fantástica. Tenemos una calidad de vida muy buena

Cuéntenos. 

Hay parking, no como en Tel Aviv (sonríe). No tengo la polución de la ciudad, y la gente es muy cálida. Se siente la comunidad. Hace dos años había muchos atentados con cuchillo en Jerusalén, así que si vamos ciudad por ciudad no encontraremos ninguna en la que no pasa nada respecto al conflicto palestinoisraelí. Es lindo, estamos cerca del mar, con campos abiertos, agricultura, una ciudad pequeña donde todos se conocen. El coste de vida es más barato…

Fuera de declaraciones de políticos o analistas: ¿Cómo cree que debe terminar esto?

Luchando por la paz. Buscar todas las maneras posibles para llegar a la paz. Hay quienes dicen que destrocemos Gaza y los más de dos millones de personas que viven. Yo no lo veo real. Para ellos no lo es, y para mi explotar toda esta franja… no lo veo real.

¿Qué les queda?

Tener esperanza. Siempre vuelvo a decir que el himno nuestro, Hatikva, significa esperanza. Estamos entre los días de la Shoá y el Día de los Caídos: lo que nos queda es la esperanza.

El bucle de los misiles que vuelve a aterrorizar al sur de Israel

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450 misiles en 26 horas. Pasadas las 12 de la mañana hora israelí, Hamás y la Yihad Islámica siguen disparando misiles hacia Israel, y las FDI bombardean “objetivos terroristas” en la Franja de Gaza. Se trata de la mayor escalada de violencia desde la última guerra de 2014, y se ha costado la vida del primer civil israelí desde entonces: Moshe Agadi (58), padre de 4 de Ashkelon, que salió a darse un respiro y fumarse un pitillo entre alarma y alarma, y sufrió el impacto de metralla de un proyectil. En esta ocasión, la violencia se desató cuando un francotirador de la Yihad disparó a dos soldados israelíes que patrullaban la frontera, durante un nuevo viernes de enfrentamientos violentos.

En Noviembre, otro hombre murió en Ashkelon tras el impacto de un Qassam en su piso. Era un trabajador palestino de Hebrón que residía en la ciudad costera. Las salvas de misiles no diferencian nacionalidad o ideología. Todos sufren por igual el pánico, las corredizas y la eterna incertidumbre de “hasta donde llegará” el intercambio de fuego. Mientras, en televisiones y smartphones todos siguen al minuto las “alertas rojas”, el termómetro que mide la temperatura de la olla a presión. En Sderot y los kibbutzim fronterizos con la franja palestina, las madres disponen de tan solo 15 segundos para alcanzar el refugio.

Hasta ahora van un israelí y seis palestinos muertos. Entre éstos últimos, una madre y su bebé. De nuevo, la “otra guerra” se pone en marcha: la de la propaganda. Hamás alegó que murieron tras un bombardeo israelí. “Una madre y su hija muertos mientras Israel endurece su respuesta por los misiles lanzados desde Gaza”, titulaba el británico “The Independent”. La embajada de Israel en el Reino Unido replicó poco después, tras el reporte de las FDI de que las muertes se produjeron por un cohete fallido lanzado por terroristas palestinos que estalló en suelo gazatí.

“Vergonzoso reporte, que compra la propaganda de Hamás. Funciona bien cuando priorizas sensacionalismo en lugar de hechos”, tuiteaba la legación diplomática. Más allá de discusiones en redes sociales o platós de televisión, decenas de miles de israelíes siguen corriendo a refugios, y dos millones de gazatíes, mayoritariamente civiles, siguen “secuestrados” y atemorizados por el belicismo de Hamás y la Yihad Islámica, a quienes poco importa la dramática situación humanitaria en Gaza.

Israel tiene la fuerza militar, pero perdió el control estratégico de la explosiva situación en el sur. Hace mucho que los tempos los marcan sus enemigos al otro lado de la frontera. “Continuaremos los ataques masivos contra objetivos terroristas en la Franja de Gaza y reforzaremos las divisiones terrestres y de artillería”, anunció el primer ministro Netanyahu, y añadió que los grupos terroristas están pagando un “alto precio”. El futuro líder de la oposición, el ex general Benny Gantz, declaró que hay que responder “con toda la fuerza”, y remarcó la necesidad de recuperar “la capacidad de intimidación, que se perdió catastróficamente durante el último año”. No obstante, los analistas militares coinciden en que a Israel no le interesa lanzarse a una nueva guerra a gran escala. Tampoco hay sobre la mesa una vía diplomática realista para atajar el fuego.

Pero en este conflicto queda claro que no vence el que tiene más tanques o misiles: cada muerte, a un lado u otro de la frontera, beneficia la causa de Hamás y demás grupúsculos. Las muertes de civiles palestinos son un motivo más para “continuar la resistencia contra la ocupación”. Cada muerto en Israel por un mísil, una prueba ante su opinión pública de que “la resistencia” funciona y atemoriza al enemigo.

Cada víctima israelí, ya sea de un civil o militar, es una dolorosa puñalada en el estómago para todo Israel, que apunto de festejar el 71º aniversario de la independencia, sigue viviendo bajo la incertidumbre de cuando estallará la próxima guerra, ya sea en el norte o en el sur, y cuál será el precio que pagará.

Además del pánico y la incertidumbre, también se extiende el síntoma del “día de la marmota”: una rutina que se repite con un guion calcado. Así lo transmitía el reportero del canal 13 Barak Ravid durante el directo de anoche desde la Kirya, la central del ejército israelí en Tel Aviv. Frente a la entrada al complejo militar, Ravid se lamentaba que “nos encontramos en el mismo ritual de hace diez años. Almog (compañero de las mañanas) dijo entre risas que los residentes del sur están acostumbrados”, comentó con la voz rota y rostro triste. Desde el sur de Israel, muchos residentes protestan que desde los despachos de políticos, platós televisivos y residencias del centro del país no sienten y empatizan con la insoportable situación.

Hoy, de nuevo, líderes de partidos “desembaracan” en las comunidades de Otef Aza –cercanía de Gaza- a mostrar solidaridad y lanzar sus consignas sobre la situación. En la reciente campaña electoral, ninguno de los principales contendientes ofreció una política clara al respecto. Los resultados, no obstante, indican que ante la incertidumbre, la mayoría apostó por mantener lo conocido: en Sderot, un 42,8% votó Likud. En Ashkelon, un 40%. En la radio Galei Tzahal, un residente de Nahal Oz, que no votó por Netanyahu, le recordó “que la mayoría te votó en el sur. Al menos dígnate a darnos unas palabras de apoyo. Está claro que no hay una política respecto a nosotros”.

Durante semanas, prevaleció un frágil y no oficial alto el fuego entre Israel y Hamás, pero la Yihad –financiada y armada por Irán-, apretó el gatillo. Como indicó el periodista Avi Issacharof, todo gira en torno al “show me the money” (muéstrame el dinero). Desde hace meses, Qatar envía maletas con millones de dólares al puro estilo Santa Claus para sostener los pagos a funcionarios de la ONU y trabajadores de ministerios públicos de Hamás. Según alegan, Israel está bloqueando un nuevo transfer, y ahora presionan lanzados cientos de misiles para que Netanyahu termine cediendo a la presión. Un parche tras otro que solo prolonga el eterno status quo.

Mientras termino el análisis, acaban de sonar las alarmas en Beer Sheva y Arad, ciudad poblada por árabes beduinos. Todos corren a los refugios en paradas de autobuses, escuelas o fábricas. Pasadas la 1, se registran tres nuevos heridos en una zona industrial de Ashkelon. Según la radio, gente que no llegó a refugiarse. La adrenalina se dispara y el pánico es total.

Pero una agricultora de Netiv Ha’asara, comunidad pegada a Gaza, aclara entre la desesperación: “debemos resistir y seguir viviendo en la frontera. De lo contrario, ellos entenderán que los misiles lograron el objetivo y nos vencieron”. Lleva 18 años viviendo bajo el fuego de los Qassam: en 2001 cayó el primero, cuando estaba embarazada de 9 meses a punto de dar a luz a su primera hija.

 

Análisis publicado en “Aurora Israel”:
http://www.aurora-israel.co.il/el-bucle-de-los-misiles-que-vuelve-a-aterrorizar-al-sur-de-israel